la reina de las hadas
También se considera hada, un ser ajeno que habita en los bosques. Se oculta en las verdes y oscuras hojas y duerme en una flor. Se baña en una fuente, una fosa de agua helada y de un brillante tinte azul. Cuando se sumerge en la fosa, el hielo penetra sus huesos, pero no la daña porque sus huesos también son de hielo. La fosa es su fuente de vida y regresa fresca, nueva con una sed más intensa que la que usualmente tiene. También sale perfumada, por las flores que flotan en la fuente, y ese perfume se vuelve su piel.
El espíritu del bosque la envuelve en sus paseos nocturnos a través de la verde selva. Está buscando algo, aunque ni ella sabe qué es, pero al final siempre llega al pantano, atraída por sus vapores quue respira con ímpetu y se embriaga, se embriaga de ellos, anhelando, deseando formar parte de ese baile de brumas, o mejor aún, ser todo.
Sus alas son su parte favorita de su cuepo. El viento las toca y se elevan con él, para tocar una nube, para alejarse aún más.
A veces llega a las ciudades, con la curiosidad de ser turista, invisible, fantasmal. Y entonces una lágrima la baña y la envuelve en sal. Sí, esa sensación le agrada. En una lágrima hay esencias, y ella está sedienta de aquello. Fuente vital.
Pero no permanece mucho tiempo en las ciudades, siempre regresa al bosque, a su ser, al pantano. No puede tolerar mucho tiempo a esos seres, humanos, ajenos, muy lejanos. ¿o es ella la lejana?, le gusta pensar que es así.
En el bosque ella era la única. Ella era la reina de las hadas, porque no habían otras hadas.
mmm....
y ahi esta de nuevo
ella... la dulce, la niña
esta vez está feliz
solo se oyen gemidos
que se confunden con la noche
¿que es eso? no lo sabe
solo cierra los ojos y se deja llevar
se empapa, se pone triste y renace
pronto cae la lluvia sobre su ya humeda
vida, esa, la lluvia que a su paso ha de traer
buenas cosechas ella lo sabe, lo permite
platica, ya todo es quietud, recuerda viejos tiempos
pero es discreta, lo ama y ama lo que le hace eso a lo que algunos llaman
Amor....
vivir....
Vivir...
Sentir el envoltorio del alma con cada amanecer...
Notar que la suave brisa del viento acaricia nuestro rostro como un enamorado...
Abrir los ojos al hermoso paisaje celeste cuajado de borlas de algodón, donde los rayos del sol se abren paso para mostrarnos su luz, tan reluciente y hermosa...
Dejar que los pensamientos vuelen libres entre los paraísos mágicos de la imaginación...
Soñar con los párpados cerrados y el corazón abierto a tantos sentimientos que nos invaden, nos poseen, nos enajenan, nos gobiernan por entero...
Sentir que nuestras manos son aves cuyas plumas rozan la perfección del ser, del estar...
Que nuestros pies se adentren en cada asfalto, cada jardín, cada casa...despacio, con cuidado infinito del que sabe que esos pasos no se podrán volver a dar...
Saborear la risa en cada instante que aparece, haciéndola amiga, aliada, eterna compañera...
Extender nuestros brazos hacia delante con el ánimo de que otro cuerpo se acople, se adhiera al nuestro, con ternura, con amor, con mucho amor...
Ofrecer nuestras palabras como dones, nunca como desafíos u odios, regalarlas como flores coloridas, de perfume exquisito...
Empaparnos de sabiduría, observando, escuchando, poniendo el corazón en cada gesto, cada mirada, cada roce...
Embriagarse con cada encuentro amoroso, con cada beso, cada contacto, piel con piel...
Recibir cada día con la misma ilusión, como si fuera el último, paladeando los segundos y eternizarlos en la mente, en las retinas, para guardarlos en ese armario rojo que ocupa nuestro pecho para siempre...
Introducirnos en el mundo musical dejando que avasalle nuestros oídos, trastornando nuestra mente, elevando nuestro espíritu, dulcificando nuestra existencia llenándola de melodías tan bellas, tan inolvidables...
Saborear la vida, sí, esa que a veces pasa inadvertida, a la que no damos valor, esa que en ocasiones nos ofrece oportunidades, nos regala alegría, momentos imperecederos, amistades sinceras, amores altruistas, y tantas cosas inapreciadas, infravaloradas, a las que omitimos su momento, su minuto de gloria en nuestra existencia...
Vivamos, aprendiendo a vivir...
Vivir...
Vivir, para morir de placer viviendo, vivir...
¿como lo hice? no lo sé...
¿Qué cómo aprendí a vivir, y cuándo aprendí a querer?
¿Qué cómo aprendí a sufrir? ¿Cuándo? ¿Cómo?....no lo sé.
Aprendí a mirar las estrellas, alumbrando los sueños con ellas. A mirar los colores del viento y a sentir el sabor del silencio.
Aprendí a encender ilusiones y a escuchar hablar los corazones, con palabras calladas, con matices de mil sensaciones.
Cuando un día, el dolor tomó mi mano, conocí de frente a la tristeza, la pena y el llanto se marcharon, al sentir el amor y su grandeza.
La soledad, querida compañera, la que con tanto miedo rechazaba, me mostró la paz y la armonía de los momentos que con ella estaba.
Comprendí, el sentido de la vida, viviendo el amor y la desdicha, sintiendo la alegría y la tristeza, conociendo lo breve de la vida.
Aprendí el valor de la paciencia, a calmar los vientos de mi ira, a llenar con mares de esperanza las zonas más oscuras de mi vida.
Es así, que aprendí a vivir.
de un cuento de hadas
Ella... la de senos grandes vencidos por tantas manos y tantas pieles que hoy duermen en su memoria... la que no tiene escrúpulos que hoy viste de seda y le llaman señora aunque a su espalda todos le griten "puta". La que ganó prestigio con manzanas podridas repartidas entre los más notables estúpidos y robó nombre, apellido y hogar.
Ella la mira hoy y se burla... como se burló ayer. Calla y sabe que es una enemiga intocable que lleva como corona la gloria, el respeto y el sabor de sexo putrefacto que destila su boca.
Karina, la pequeña, la loca y andrajosa... la de vientre vacío y manos toscas, la que cierra los ojos y la mira en las tinieblas... la que sede a su mirada por si al caso en su marcha la atropella. Ella también calla, mas no por soberbia, no por respeto, sino por asco y vergüenza.
Y el pueblo las mira a las dos: a la señora y a la pequeña. Yo misma fui testigo de las veces que Karina gritaba en la mismísima plaza... pedía ayuda antes de que su locura se vaciara en la nada. Totalmente ignorada. Karina sabía de otras pequeñas en conflicto con la misma señora que a todas tenía con las manos atadas. Ya ninguna tenía nombre más que aquel que le otorgaban los señores que pagaban su pecado con casa, dinero y silencio, ese largo silencio que guardaban sus bocas para no escupir la lujuria, el placer y la bajeza que les producía pensar en la señora.
Una de esas tantas noches secretas Karina camina hacia su casa... la busca y la encuentra revolcándose entre sábanas húmedas impregnadas de diferentes olores. Un amante especial, uno sobre los demás que goza de dignidad y esconde su nombre. Karina cayó de rodillas. No pudo más... ¿porque el?, difícil fue aceptar su ceguera y desde entonces esa misma historia se repartía en su médula cada vez que la veía... escuchaba las risas una y otra vez... las pláticas escondidas sonaban en su oído... una y otra vez... y la gran verdad transformada en mentira.
Nuevamente corre a la plaza para gritar su pena cuando el mismo tiempo el caballero pasa y le grita ¡Loca, Loca, tu estás Loca!... esta vez ella le creyó... y le creyó por propia voluntad.
¡Karina, me escuchas!- mientras en brazos la sostenía. Karina dormía... ya no escuchaba, cayó en un estado donde su cuerpo lentamente moría, donde su espíritu agonizaba. Agonizaba su mente, sus fuerzas, su pena y también ese vacío interior que no comprendía, que no hablaba, que no superaba.
Deja que muera en la calle me dijo el caballero: "ella está loca. Su mente trabaja en su contra, inventa historias, imagina cuentos". Llegó la "gran puta" a su encuentro y vociferando también dijo: "que trágica historia. No sé porqué vivo en este asqueroso pueblo, mientras más lo conozco, menos lo merezco".
Aunque usted no lo crea, esta historia está basada en un cuento de hadas cuya última página concluí ayer. Siento haber alterado la paz de mis letras y haber adulterado la narrativa con palabras altisonantes tales como "señora". Lo demás, lo dejo a su criterio
fotografia mental
Fue en invierno que me enamoré del mar. Cuando llovía. Hubo momentos en que necesitaba verlo, y en esos momentos cuando lo iba a visitar sentía que quería devorarme. La verdad es que a veces ansiaba ser devorada por el mar. He tenido sueños recurrentes en que el mar me persigue en que sus azules bocas quieren devorarme, pero no lo logran. Nunca lo logran. Y yo le temo, le temo al mar, pero sólo en mis sueños.
He soñado con arenas grises . Arenas grises y peces muertos. Tambien con cementerios, seimpre es el mismo. La gente piensa que son tétricos. Yo creo que son hermosos , que son la libertad misma, que a través de ellos te conectas al mundo plenamente. Están en peligro de extinción, además, ahora están construyenda cada vez más porquerías tipo "Parque del mar". Un cementerio no es una plaza, es un lugar mágico que representa un lugar que se funde con otra realidad, porque en realidad nunca morimos, es sólo que desechamos nuestros cuerpos, porque donde vamos no los necesitamos.
MMM creo que he escrito suficiente por hoy.
dogmatismo taniano
- cuéntame, ¿Cuál es tu pecado, hija mía?
- me odio a mí misma, padre.
- cuéntame de ello, hija mía.
- mire, padre, esto no es algo fácil de contar, tiene que darme un tiempo para hilvanar todo, todo, todo esto.
- está bien, ¿cuanto tiempo quieres?
- mmm... unos 10 minutos esta bien.
- 10 minutos!!!!!!!, es bastante, ¿no podrías demorarte un poco menos?. Tengo que ir a bendecir una piscina de agua, de esas de bebé, de todas formas es bastante agotador y quiero comenzar lo más pronto posible para terminar lo más pronto posible.
- Pero es de bebé, eso no es tanta agua. Tiene mal estado físico, usted padre.
- No se trata de algo físico, es netamente espiritual.
- y, ¿para qué tanta agua?, agua bendita?
-mmm... porque mucha gente necesita purificarse, ya sabes, librarse de los males.
- ahhhhhhhh... males, ¿ud cree que yo lo necesito?
- no sé, por eso tienes que contármelo, tu pecado.
- ah, sí, mi pecado. Espéreme un poco.
- ufff!!!, pero si ya te esperé lo suficiente.
- sí, pero después nos pusimos a hablar de los 10 minutos...
- 10 minutos!!!!!!, ya habla!
- mmm... ok. Últimamente, padre, no me he sentido bien, el mundo gira y gira a mi alrededor y no se detiene. Yo no sé lo que está mal en mí, padre, pero me siento mal, ajena en todo esto. Y a mí me gustan los borregos, sí, sí me gustan, pero yo no le gusto a ellos. ¿Qué cree ud., Padre?
- Yo creo que los borregos son unos lindo animales, aunque me gusta la carne de cordero, mmmmm. ¿Cordero y borrego son lo mismo?
- mmm... me parece que sí. ¡Oiga!, ud. No debería comer carne de cordero, le hace mal al corazón.
- El corazón es una cosa tan frágil. ¿Cómo está tu corazón, hija?
- Mi corazón, yo lo cuido comiendo ensaladas con aceite de oliva, que además le da un sabor muy rico a la comida.
- Te pregunto por tu otro corazón.
- Ah!!!, ¿tenemos dos?
- Sí.
- Mi otro corazón es inestable. Nadie me quiere y mi corazón ama mucho
- Excepto a ti misma
- Excepto a mí misma. Mi corazón me odia.
- Entonces, yo creo que deberías ir a un médico para que te extirpe ese corazón
- Pero no puedo vivir con uno solo!!!!. Sería una insensible.
- Bien, entonces quédatelo, pero debes lidiar con las consecuencias que ello implica. De todas formas es lindo que haya disidentes, contribuye a la diversidad.
- Eso de la diversidad está muy de moda hoy en día, con todo eso de la globalización y eso. Siempre quise conocer Chipre
- Es un lindo país
- Sí, es muy lindo
- Pensé que no lo conocías
- oh, bueno, ud sabe, Nacional Geographic.
- Pero que maravillosa revista
- Maravillosa
-Tantas fotos!!!!
- Imágenes
- Sí, me gustan las fotos. ¡No tienes que leer nada!
- Las fotos hablan por sí solas
- Pero, qué lejos ha llegado la tecnología, es algo fantástico!, creo que nos ha ayudado bastante. Los científicos son personas muy inteligentes
- ud cree que yo soy inteligente??
- ¿eres cientifica?
- No
- entonces, no
- Bueno, de todas formas, la inteligencia no se ve
- entonces no es defecto
- Estoy llena de defectos!!!!
- MMM.. En realidad deberías hacerte un peeling
- ud cree?
- Yo creo en Dios.
- yo también.
(continuará)...



